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miércoles, 21 de agosto de 2019


La historia del tango - Origen de la palabra

De Geschiedenis van Tango

1ª edición, Breda - NL De Geus - EPO, 1988



2ª ed. Breda NL - De Geus - 2002



Advertencia a la edicion argentina.
 
Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1988
         Este trabajo fue pensado originalmente para un público neerlandés y belga que, deslumbrado desde hace unos años por el tango, redescubierto en Europa, sólo tiene como marco de referencia teórica las trilladas versiones y mitologías originadas en Argentina y arraigadas, especialmente en Europa.
         Las reflexiones y los datos aquí expuestos fueron ya parcialmente difundidos en y por distintos medios y forman parte de nuestra tesis de doctorado sobre la cultura ciudadana en Buenos Aires.

Los autores.
Amsterdam, junio 1988.


Tango, una historia, Buenos Aires, 1992.




















Introducción

Pero arruinao la tallo de potrillo,
cantando al rantifuso conventillo...
Hay que salvar, compadre, la busarda!”
Felipe Fernández -‘Yacaré’ [1889 – 1929]

         A más de ciento veinte años del surgimiento del tango no existe aún una teoría seria sobre el nacimiento de éste como género musical y mucho menos sobre el origen del vocablo TANGO.
                   Se han escrito cientos de libros sobre esta música rioplatense, la mayoría fueron producto de acercamientos intelectuales,  es decir, exteriores, acercamientos sin aportes verdaderos, elaboraciones hechas en base a lecturas sobre historias del tango, basadas en clichés, en prejuicios, en los conceptos escritos bajo la ideología liberal dominante en la sociedad argentina.
         Los otros trabajos, los empíricos, en general más fieles a la realidad, carecen del rigor necesario y se pierden en un enmarañado mundo de relatos populares y leyendas; lo real es que aún se está á lejos de escribir "la historia del tango".
         En este libro pretendemos entregarles a los lectores una síntesis de las teorías más cercanas a la verdadera historia del tango, rompiendo mitos e idioteces escritas y suscritas a través de las décadas. Y para ello nos avala, no sólo nuestro conocimiento teórico, tanto de la música como de la cultura del Plata, sino también nuestra experiencia, lo que en lunfardo denominaríamos "nuestra cuna arrabalera". Hablamos con la autoridad de quienes se modelaron con los compases del dos por cuatro, de quienes de chicos en las fiestas familiares imitaban a un Alberto Castillo o a una Tita Merello, hablamos con la autoridad de los herederos...
         Para poner las cosas en su lugar comenzaremos con la palabra tango.
         Los primeros cronistas de nuestra música popular buscaron su etimología en dirección a Europa, sea del español tañir o una deformación hecha por los colonizadores de la palabra quechua tambo.   Otros adjudican el ingreso del término a la lengua portuguesa que lo habría reelaborado en sus plantaciones de  esclavos. Pero, coincidentemente, todos los supuestos entendidos del tema al hablar sobre el mismo miran de soslayo a su magna Europa.
         Nosotros, en cambio, proponemos el origen africano puro del término: la dicción tango es una deformación fonética del nombre Shángò, dios negro de las tempestades que come fuego, se viste con relámpagos y habla con truenos.
         « Shángò es el dueño de los membranófonos, a tal punto que hay ciertos percusivos, como los batá que, hasta la hora presente, perviven en Cuba y acaso Trinidad que sólo se tañen para ese numen temido y temible. En el idioma nagó de los negros yorubas de Nigeria, el nombre de ese dios se escribe Sàngó. Con respecto a la evolución del vocablo tango, que, originado en un término supuestamente agudo, se trocó en grave, subrayemos que la acentuación de aquella voz, en boca de los africanos de Nigeria, no es perceptible. Para los oídos occidentales suena como grave, pues las tildes agudas y graves que lleva la palabra no son, en realidad, tales, sino que señalan sólo la entonación o curva melódica de la voz. Por lo demás, el sonido de la s no es como el de la ch francesa o la sh inglesa, en contraposición con lo que suele suponerse. Se asemeja, más bien, a una s castellana muy silbada. De manera que el paso de Sàngó a tango se efectuó sin la más mínima dificultad."1

         Ya en esta Introducción dejamos estipulado que el tango es «cosa de negros». Y de esos negros que nos marcaron tan profundamente que hoy de blancos sólo tenemos la piel.
         En este libro no se dicen muchas cosas, algunas por falta de espacio, otras porque pertenecen a nuestro acervo cultural, tan particular y hermético que no tendrían traducción posible a otras culturas. Solamente tratamos, como dijo el poeta Osvaldo Rossler, "de irradiar una fe, de defender antes que nada una visión del tango"  y de sustentar aquello de que, después de un siglo, el tango, como género musical, sigue siendo el corazón del Plata.

2ª edición, Buenos Aires, 2005.



Esta Introducción fue escrita por el Drs. Luis Labraña.
NOTAS

1.       Ortiz Oderigo, Néstor: Aspectos de la cultura africana en el Río de la Plata, Buenos Aires, 1974, p.71.
2.       Rossler, Osvaldo: Buenos Aires dos por cuatro, Buenos Aires, 1967, p.10.


®©Luis Labraña & Ana Sebastián, Amsterdam, 1988.