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miércoles, 11 de junio de 2014

Fundación de la Ciudad de la Trinidad - Puerto de Santa María de los Buenos Ayres


 
     Con verdadero orgullo porteño celebramos hoy la fundación de la Ciudad de la Santísima Trinidad y el Puerto de Santa María de los Buenos Aires el 11 de junio de 1580.
 
      

 
       Primera acta de la Fundación:
 
      "Juan García Garay, teniente de Governador y Capitán General y Justicia mayo y alguacil mayor en todas estas provincias, por el muy Ilustre el Licenciado Juan de Torres de Vera y Aragoón, del Consejo de su Magestad, y su oidor en la Real Audiencia de la ciudad de la Plata en los Reynos del Pirú, Adelantado... y en lugar de dicho señor Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragoón... estando es este Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, hago y fundo una ciudad... La iglesia de la cual pongo su advocación de la Santísima Trinidad... y la dicha ciudad mando que se intitule Ciudad de la Trinidad."
 
 
 
 
 
Plano de Buenos Aires de Juan de Garay
Estatua de Juan de Garay en Buenos Aires
con un retoño del árbol de Guernica,
símbolo del País Vasco
 
 
           Juan de Garay soñó un destino muy ambicioso, casi megalómano, para nuestra ciudad y no se equivocó!!
 
             Para nuestra ciudad en que ser porteño no es haber nacido en su suelo sino es una pertenencia... ¿No con acaso porteños Charles Romuald Gardés nacido en Toulouse, Homero Manzi nacido en Añatuya, Santiago del Estero, Amletto Vergiatti - Julián Centeya, originario de Borgotaro, Parma, Italia o Israel Zeitlin - César Tiempo, oriundo de Katerinoslav o Dnieperpetrov, como él sostiene, en todo caso, Ucrania que parafraseó la Glosa de Carlos Guido Spano?
 
             "¡Yo nací en Dnieperpetrov! 
              ¿Qué me importan los desaires
              con que me trata la suerte?
              ¡Argentino hasta la muerte!
               ¡Yo nací en Dnieperpetrov!"
 
              El ser porteño no es un problema de extracción geográfica, sino un problema de pertenencia cultural...
 
 
            Fundación mítica de Buenos Aires
 

 
¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.


Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.


Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.


Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.


Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay y Gurruchaga.


Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.


El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba "Yrigoyen",
algún piano mandaba tangos de Saborido.


Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.


A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y como el aire. 
 
                                                                   Jorge Luis Borges
 
                                                                    Cuaderno San Martín, Buenos Aires 1929.

 

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